Ricard Agustín, fundador de Family Business Solutions y consultor de empresas familiares
12/08/2025La mayor parte de las empresas del sector primario son pymes y micropymes familiares, cuya continuidad no está asegurada dado el desinterés creciente de las siguientes generaciones por tomar el testigo de sus padres. En este artículo se plantean posibles remedios y alternativas de relevo.
El último estudio del Instituto de la Empresa Familiar 'Relevancia y Supervivencia de la Empresa Familiar' revela que aproximadamente el 89% de las empresas del sector primario son empresas familiares. La agricultura, la ganadería, la silvicultura y la pesca son sectores eminentemente de tipo familiar, donde abundan las pymes y las micropymes familiares muy arraigadas al territorio y con un gran sentido de pertenencia. Sin embargo, las estadísticas también apuntan a que en España buena parte de las fincas y explotaciones familiares desaparecen antes de llegar a la segunda o tercera generación de la familia…
Actualmente se estima que 1 de cada 3 gestores de empresas agrícolas y ganaderas está en edad de jubilación (65 años o más). En la otra cara de la moneda, sin embargo, vemos que los jóvenes menores de 35 años al frente de estas explotaciones apenas superan el 5%. Gran parte de la población que trabaja en él está envejecida y las nuevas generaciones no quieren tomar el testigo de sus padres, por múltiples razones que acto seguido desgranaremos, poniendo en peligro de extinción a los negocios familiares del sector agrario y ganadero.
En España tenemos un problema de relevo generacional muy preocupante en este ámbito, tanto en las empresas familiares como en las no familiares, y es que faltan jóvenes que quieran dedicarse profesionalmente a ello, agravando el problema de la España Vaciada. Si el relevo en las empresas familiares siempre es complicado, aún lo es más cuando nos ubicamos en la España rural donde falta talento joven y cualificado.
Muchas veces me encuentro con jóvenes muy capaces dentro de la familia que no quieren tener nada que ver con la explotación familiar: ni quieren trabajar en ella ni quieren ser en el futuro los propietarios, ya que la sienten como ajena a ellos, por lo que se inclinan por malvenderla al primer interesado cuando se presente la oportunidad para librarse del 'problema'. Y esto, ¿a qué se debe?
Cuando no quieren trabajar en la empresa familiar suele ser porque tienen otras vocaciones lejos del campo o porque quieren dedicarse a otras profesiones que creen que tendrán mejores expectativas laborales y económicas. Esto es algo que deberíamos apoyar y nunca presionarlos ni intentar retenerlos mediante chantajes emocionales.
Sin embargo, cuando no desean ni siquiera ser los propietarios de la explotación suele ser porque han conocido únicamente el lado 'malo' de la profesión y porque no son conscientes del valor y potencial que tiene el patrimonio que van a heredar. Esto suele suceder porque han vivido de lejos la empresa familiar y han visto solo el gran esfuerzo que supone trabajar en el sector agroganadero y las tensiones familiares que puede acarrear. Es una vida que no quieren. Ciertamente no podemos negar que es un trabajo duro y sacrificado, que requiere mucha dedicación y que la rentabilidad puede ser inestable, pero también es muy gratificante, como bien sabéis. Además, gracias a la posibilidad de modernizar e implementar nuevas tecnologías en las fincas y explotaciones, hoy en día es posible aumentar su rendimiento y reducir, en parte, la sensación de esclavitud de antaño.
Ante este panorama, para promover que nuestros hijos se comprometan con el proyecto empresarial familiar es importante acercarlos al negocio familiar agroganadero desde que son pequeños, de forma respetuosa y sin forzar, para despertar paulatinamente su interés por el mismo, para que vean que es algo positivo y sus posibilidades y lo sientan como suyo. El objetivo es evitar que se separen en exceso del negocio o que vean la empresa familiar como algo lejano que les roba el tiempo y atención de sus padres, sino como un proyecto de vida, con mucho futuro, del que un día serán los herederos y, si quieren, los sucesores. Plantar en ellos la semilla de la propiedad psicológica será clave para que, de mayores, muestren interés por continuar con la empresa familiar, aunque solo sea como propietarios y no como trabajadores.
Sin embargo, soy consciente de que hay familias empresarias para las que este artículo llega demasiado tarde y ya no cabe la opción de reenganchar a la siguiente generación al negocio familiar. Cuando los padres se encuentran a las puertas de la jubilación sin relevo, desde Family Business Solutions recomendamos distintas alternativas para evitar la extinción del proyecto empresarial:
Pero tampoco podemos engañaros, la falta de relevo generacional dentro de la familia muchas veces es el reflejo de lo que ocurre en el sector: actualmente hay pocos jóvenes interesados que quieran continuarlo. Así que hay ocasiones en las que no nos quedará otra alternativa que liquidar la empresa familiar (aquí el peligro de extinción se habrá convertido en realidad).
Como se ve, existen distintas alternativas a la falta de relevo que habrá que analizar a conciencia con el asesoramiento profesional adecuado para ver qué es más favorable. Antes de tomar una decisión, recomiendo que se solicite una evaluación económica del negocio y que se dejen aconsejar por un profesional que conozca bien el sector. En estos casos es importante contar con una visión objetiva de la situación y no dejar que el corazón se imponga a la razón para evitar, en la medida de lo posible, que el patrimonio familiar se resienta.
En España, buena parte de las fincas y explotaciones familiares desaparecen antes de llegar a la segunda o tercera generación de la familia
Existen distintas alternativas a la falta de relevo que habrá que analizar a conciencia con el asesoramiento profesional adecuado
Cabraespaña, noticias diarias sobre el mercado nacional e internacional del caprino, investigación ganadera, alimentación y sistemas de manejo.