Gonzalo Moreno del Val asume la presidencia de la Organización Colegial Veterinaria con el objetivo de reforzar su liderazgo, modernizar la institución y poner en valor el peso científico de la profesión. En esta entrevista aborda el papel clave del veterinario en el enfoque One Health, la sanidad animal y la seguridad alimentaria, defiende la simplificación normativa y la digitalización, y apuesta por la prevención, la vacunación y el apoyo al veterinario rural como ejes para una ganadería sostenible y competitiva.
Gonzalo Moreno del Val.
Asume la presidencia de la Organización Colegial Veterinaria en un momento clave para la profesión. ¿Cuáles son las prioridades estratégicas que se ha marcado para esta nueva etapa y qué objetivos considera irrenunciables a corto y medio plazo?
Nuestro proyecto busca reforzar, modernizar y digitalizar la Organización. Así también se fortalece la veterinaria española, mejorando los servicios que ofrecemos a los colegios -sobre todo a los más pequeños- y a sus colegiados. Hemos planteado un programa concreto de trabajo para tres grandes áreas: ‘Relaciones con la profesión’, ‘Ciencia’ y ‘Área de Innovación’. La prioridad será conseguir una institución que lidere nuestra profesión, que coordine una acción común con otros actores también necesarios y que gane peso ante las administraciones. Todo ello siempre reivindicando el peso científico que tiene la veterinaria, y que es cada vez mayor.
La veterinaria es hoy un pilar esencial del enfoque One Health. ¿Cómo se puede reforzar desde la OCV el papel del veterinario en la sanidad animal, la seguridad alimentaria y la salud pública, especialmente en los sectores ganaderos profesionales?
El veterinario debe ser siempre visto como un aliado fundamental por el sector ganadero. Es el referente científico en la producción animal, y su trabajo siempre va a aportar al desarrollo pecuario. Un animal sano, cuidado y vigilado produce más. Su concurso resulta esencial para nuestra sociedad, ya que facilita que, promoviendo la sanidad, el bienestar animal y la salud pública, se garantice una producción suficiente de alimentos. Y esta circunstancia es posible gracias al esfuerzo conjunto realizado por ganaderos y veterinarios desde hace décadas, con avances en otros aspectos como la reproducción (mejora genética), la nutrición y el manejo. Desde la OCV creemos que las administraciones deben ayudar a los ganaderos, y facilitar e incentivar el ejercicio de nuestros compañeros en este ámbito.
Uno de los grandes retos del sector es el relevo generacional y la atracción de jóvenes veterinarios al medio rural. ¿Qué medidas cree necesarias para dignificar la profesión y hacerla más atractiva en ámbitos como la producción ganadera y la clínica de animales de abasto?
El papel de los veterinarios en el medio rural resulta imprescindible. La España vaciada no es una singularidad. Otros países de nuestro entorno sufren el mismo problema. La ganadería es la principal actividad que permite fijar población en el medio rural, en comarcas donde con frecuencia representa el principal recurso económico, y para ello se necesita del concurso de los veterinarios. En otros países hay medidas que de manera directa e indirecta incentivan el trabajo de nuestros compañeros en el campo. Esta es nuestra propuesta a las distintas administraciones. Parece que el problema es que no somos suficientes veterinarios, cuando somos el país de la UE con más estudiantes de Veterinaria. Deben promoverse programas de veterinarios rurales como sucede en otros países, y como sucede en España con otros sanitarios como los médicos o los farmacéuticos.
La regulación y la carga administrativa preocupan especialmente a los veterinarios de explotación. ¿Qué margen de actuación tiene la OCV para influir en la normativa nacional y europea y simplificar el día a día del profesional de campo?
Es algo que también nos ocurre a nosotros. Hay que apostar por medidas de simplificación y digitalización. No es de recibo que un veterinario de grandes o pequeños animales, en granjas o en clínicas, tenga que dedicar a diario un tiempo considerable a registrar datos de recetas, animales, identificación, trazabilidad... Con el problema añadido de que hay infinidad de fichas técnicas de fármacos que están desactualizadas, lo que complica nuestro trabajo al prescribir la dosificación y duración. Se puede llevar a cabo un control del uso de medicamentos en cada animal sin caer en el exceso de burocracia, y debemos andar ese camino.
Ha participado recientemente en la reunión de la Federación de Veterinarios Europeos (FVE) celebrada en Chipre. ¿Cuáles fueron los principales temas abordados y qué cuestiones considera más relevantes para el futuro de la sanidad animal en la Unión Europea?
Durante el encuentro se trataron temas clave para la profesión veterinaria, como el artículo 106.1 del Reglamento Europeo 2019 sobre prescripción veterinaria (que en España da lugar al RD 666/2023), la preparación frente a enfermedades emergentes; el fortalecimiento del liderazgo de la profesión veterinaria en bioseguridad y la situación de la profesión ante la corporativización en distintos países. También se debatió sobre prevención mejor que sacrificio masivo, lo que exige invertir en prevención: bioseguridad, vigilancia (servicios veterinarios más robustos, tanto públicos como privados, que vinculamos plan de veterinarios rurales), y vacunación. Es preciso promover la investigación de vacunas que permita diferenciar animales vacunados de infectados.
En el ámbito europeo se habla cada vez más de sostenibilidad, bienestar animal y uso responsable de medicamentos. ¿Qué mensajes se trasladaron en Chipre sobre el papel del veterinario en la reducción de antibióticos y en la adaptación de la ganadería a las nuevas exigencias sociales y normativas?
El veterinario tiene un papel clave como referente científico y sanitario en el sector, y en esa idea se abundó en el encuentro. En Chipre se subrayó que los veterinarios son clave para garantizar un uso responsable de los antibióticos, lo que requiere que puedan ejercer su práctica clínica con eficiencia y flexibilidad. En este contexto, la FVE mantiene desde hace tiempo una posición crítica respecto al artículo 106 del Reglamento (UE) 2019/6, al considerar que introduce restricciones excesivas que limitan el adecuado ejercicio de la práctica clínica veterinaria y, por tanto, dificultan un uso responsable y eficaz de los antibióticos. Asimismo, la Federación aboga por una ganadería que aplique de forma efectiva y homogénea medidas preventivas, como las visitas zoosanitarias y la bioseguridad, respaldada por un marco regulatorio modernizado y ágil que elimine burocracia innecesaria, junto con la potenciación de la formación práctica de los veterinarios y la incorporación de tecnologías innovadoras, para lograr una ganadería más sostenible, segura y alineada con las expectativas sociales.
Las enfermedades emergentes y transfronterizas siguen siendo una amenaza real para la ganadería europea. ¿Qué conclusiones se extrajeron en la FVE sobre preparación, vigilancia y coordinación entre países, y qué implicaciones tiene esto para España?
La FVE defiende un cambio estratégico en la política de sanidad animal de la Unión Europea, apostando por un enfoque preventivo basado en la vacunación y la bioseguridad, frente a modelos reactivos centrados en el sacrificio masivo. Este cambio no sólo mejora la protección de la salud pública al reducir el riesgo de zoonosis y reforzar la cadena alimentaria, sino que también evita importantes pérdidas económicas y dilemas éticos asociados al sacrificio de animales. Para hacerlo posible, subraya la necesidad de actualizar el marco normativo europeo e integrar herramientas innovadoras, como las vacunas DIVA. Este cambio de enfoque también beneficiaría claramente a España. En el caso de la dermatosis nodular contagiosa, el Consejo General, al igual que otras asociaciones de veterinarios del sector de animales de producción, ya solicitó al Ministerio de Agricultura que trasladara a la Unión Europea la necesidad de revisar los protocolos actuales, teniendo en cuenta que las condiciones epidemiológicas han cambiado de forma sustancial desde la inclusión de determinadas enfermedades en la lista A de la antigua OIE. Factores como el incremento de la movilidad y el impacto del cambio climático, favorecen la persistencia y expansión de estas enfermedades, dificultando su erradicación y haciendo imprescindible una respuesta más ágil basada en la vacunación. La experiencia reciente en España con la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica, en 2023, demuestra que campañas de vacunación rápidas y masivas son eficaces y ofrecen resultados en poco tiempo, una estrategia respaldada además por la EFSA. En este contexto, la profesión veterinaria debe contar con el marco adecuado para poder aplicar eficazmente los conocimientos y herramientas más actuales con el objetivo de erradicar la enfermedad en el menor plazo posible.
Mirando al futuro, tanto a nivel nacional como europeo, ¿qué papel le gustaría que desempeñara la Organización Colegial Veterinaria en la defensa de los veterinarios y en el apoyo a sectores ganaderos?
Como decía antes, creo que veterinarios y ganaderos debemos ser aliados. Somos profesionales que estamos conectados y somos interdependientes, y cualquier cuestión que afecte a unos acabará haciéndolo también a los otros. Por ello debemos intentar valorar con más calma medidas que parece nos enfrentaron en el pasado, como la del veterinario de explotación. Como hemos comentado a lo largo de la entrevista, somos profesionales sanitarios con una formación sólida, con una visión global, que trabaja para mejorar la ganadería. Nuestra presencia en las explotaciones resulta esencial para ello. Otra cuestión es que resultara complejo aplicar la medida en ese momento, y se deba pedir la ayuda e implicación de las distintas administraciones para implantarla. Además no olvidemos que nuestro sistema de seguridad alimentaria, uno de los mejores del mundo, funciona gracias a la labor de los veterinarios en granjas, industria agroalimentaria, mataderos, mercados... Estamos en todos los eslabones de la cadena para controlar la trazabilidad.