Sebastián Martín
Doctor en Veterinaria - OVIverso
609047583
Como describimos en la primera parte de este artículo, la humedad es un enemigo de la producción animal en estabulación dado que, un exceso de la misma, incrementa el riesgo sanitario de los animales (fundamentalmente por neumonías, diarreas, mamitis y pedero) y empeora su bienestar térmico tanto en épocas de frío como de calor. Concretamente, la humedad en las camas acelera la producción de amoniaco (principal gas nocivo), y también facilita la proliferación y diseminación de ciertos gérmenes ambientales que provocan las patologías citadas. Por ello, una correcta ventilación que nos permita renovar continuamente el aire viciado es esencial para mantener la humedad en el rango del bienestar animal.
Sin embargo, en otras publicaciones (Tierras Ovino-Caprino Nº48; 64-68, 2025), ha quedado muy claro que muchas de nuestras instalaciones ganaderas muestran deficiencias en el diseño de su ventilación, lo que condiciona el control de su humedad interior, como por ejemplo:
En todos estos casos, la renovación del aire viciado por aire limpio será insuficiente y, por tanto, la humedad no estará controlada.
El sistema LUBRATEC (Esquemas 1 a 4, al final de este artículo) de ventilación por impulsión de aire, permite una renovación de aire limpio continua, programada y homogénea (mismo caudal -m3/h- en toda la instalación) sin generar zonas muertas de ventilación. Además, a través de su diseño técnico, personalizado para cada nave, no genera corrientes a la altura de los animales.
El sistema ejerce una sobrepresión de aire en la nave con lo cual optimiza la actividad de extracción natural de las aperturas verticales (caballetes o chimeneas) cerrando el círculo para conseguir la renovación deseada de aire viciado por aire limpio.
Sus equipaciones se desarrollan para atender a todo tipo de instalaciones en las diferentes formas de producción en el ovino: nodrizas de lactancia artificial, naves de adultas y cebaderos de corderos, pudiéndose instalar en obra nueva o en reformas de las existentes. Usa ventiladores de alta eficiencia energética de hasta 35.000m3/h, con mangas de difusión confeccionadas con textiles técnicos de poliéster de hasta 130 cm de diámetro y 100 m de longitud que soportan la presión generada.
Otro aspecto muy importante, quizás el más importante en el contexto del estudio descrito en este artículo, es que su funcionamiento es regulable de forma automática y planificada de 0 a 100% en cada ventilador (0-10V), lo que permite adecuar la ventilación necesaria en cada momento del día, los 365 días al año.
Por último, reseñar su complementariedad con equipos de climatización tanto de refrigeración evaporativa para el verano como de calefacción para invierno, como ya se ha descrito en artículos anteriores (Artículo 1; Artículo 2).
En cuanto a sus resultados, se ha comprobado que contribuye a reducir la mortalidad de corderos en nodriza en invierno y a mejorar la producción de leche en verano.
Por todo ello parece un sistema eficaz para solventar las deficiencias citadas en el apartado anterior.
En este estudio, se midió su eficacia en la ventilación de una nodriza respecto a otros métodos de ventilación convencionales. Para ello se usó el balance de humedad absoluta, descrito en la primera parte de este artículo (punto 2) que consiste en calcular, para cada sistema, la diferencia entre la cantidad de agua que contienen un kilo de aire (g H2O/kg aire) en la nodriza y en el exterior (aire limpio). Cuanta más diferencia haya, peor es la ventilación, y viceversa. Por tanto, el sistema de ventilación ideal será el que consiga que este balance sea lo más cercano posible a 0, el máximo tiempo posible.
Gráfico 1. Valores promedio 24h de temperatura, humedad relativa (%) y absoluta (g H2O/kg aire) del exterior. Registros realizados con un data logger cada 30 minutos (es la ‘caja negra’ de las condiciones ambientales).
Se observó una amplia oscilación de temperaturas exteriores, con medias máximas de hasta 17,8°C y mínimas de 3,9°C. La humedad relativa (%) del aire limpio varió intradía entre el 98,2% y el 50,6%, coincidiendo en ese momento con las temperaturas más altas del día (Grafico 1). Sin embargo, la humedad absoluta (g H2O/kg aire) se mantuvo muy estable a lo largo del día, con valores entre 5,3 y 6,3g H2O/kg aire (Gráfico 1), siendo 5,8g H2O/kg aire la media diaria (Tabla 1). Este valor es nuestra referencia debiendo conseguir evacuar de nuestras nodrizas todo el exceso de humedad por encima de este valor.
Con estos condicionantes debemos programar la ventilación para conseguir evacuar la humedad generada en la nodriza sin perder temperatura (sin calefacción por ahorro energético), manteniendo a los animales en condiciones de bienestar. Así, la programación elegida en el sistema LUBRATEC (Gráfico 2) fue la siguiente:
Este ajuste del caudal (m3/h) de aire limpio entrante logrado por el sistema LUBRATEC a lo largo del día, permitió que el balance de humedad absoluta fuera de tan solo 1,5g H2O/kg aire (7,3 vs 5,8) (Tabla 1) (recordemos que el ideal es acercarse a 0) y además de forma mantenida las 24 horas (Gráfico 3). Este resultado fue significativamente muy inferior (p<0,001) al obtenido por la ventilación convencional (3,7g H2O/kg aire, más del doble) donde la humedad absoluta llegó a valores de 9,4 g H2O/kg aire (Tabla 1 y Gráfico 4), mostrando por tanto su mayor eficacia para evacuar la humedad sobrante generada en la instalación. Así, en consonancia fue el resultado obtenido en términos de humedad relativa, la nodriza se mantuvo en un promedio de 54,1% con el sistema LUBRATEC mientras que dicho valor fue significativamente muy superior (p<0,001) en el sistema convencional (71,4%) (Tabla 1).
Además del control de la humedad, el sistema LUBRATEC lo consiguió manteniendo la temperatura de la nodriza en términos de bienestar térmico (Gráfico 3) con un THI de 64 (recordemos rango de termoneutralidad para lechazos: 54-67). En este sentido, el sistema convencional también consiguió el mismo control de temperaturas (Grafico 4) y el mismo resultado de THI (64), por tanto, sin diferencias estadísticamente significativas en este parámetro (Tabla 1), lo que corrobora la idea de que este índice no indica la eficacia de la ventilación.
Por tanto, para concluir dando respuesta a la pregunta del título de esta parte del artículo, parece que la receta para gestionar la humedad de nuestras instalaciones es clara: intercambiar el máximo de kilos de aire viciado del interior por kilos de aire limpio del exterior, hasta acercarnos a tener en nuestra instalación solo 6 g de agua por cada kilo de aire. El sistema de ventilación que consiga alcanzar ese nivel será el más eficaz.
El objetivo del sistema de ventilación en una instalación ganadera es conseguir que los animales respiren constantemente el aire más limpio posible. Para ello es necesario que renueve continuamente el aire viciado del interior por aire del exterior. Con este intercambio conseguimos mejorar la salubridad de nuestra nave, el bienestar ambiental de nuestros animales y, con ello, hacer más rentable la producción ganadera.
La humedad, a parte de su trascendente papel (negativo) en la concentración de gases nocivos y en la proliferación de gérmenes ambientales, parece que tiene algo positivo: es un buen indicador de la eficacia (o la falta de ella) de nuestro sistema de ventilación.
Esquemas 1-4. Funcionamiento del sistema de ventilación por impulsión de aire en una nodriza con una presala que permite acoplar elementos de climatización para el invierno (fuente de calor) y para el verano (panel de celulosa evaporativo, cooling).
2b. En verano, el aire limpio y cálido del verano (flecha roja) se refrigera al atravesar el cooling situado enfrente del ventilador (flechas azules), siendo impulsado y difundido en la sala nodriza a través de la manga textil perforada que recorre toda la sala, lo que permite disminuir notablemente la temperatura de la nodriza respecto del calor existente en su exterior.
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