Tomás Rodríguez
Director de la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y Caprino de Carne (INTEROVIC)
29/10/2026El bienestar animal se ha convertido en uno de los principales factores de diferenciación para las producciones ganaderas. Más allá de las exigencias normativas, consumidores, distribuidores y mercados demandan cada vez más garantías sobre las condiciones en las que se producen los alimentos. Ante esta realidad, INTEROVIC ha desarrollado B+, un esquema de certificación específico para ovino y caprino que busca ayudar a los productores a demostrar de forma objetiva su compromiso con el bienestar animal y mejorar la competitividad de toda la cadena de valor.
INTEROVIC está formada por dos grandes bloques: por un lado, los productores de ovino y caprino, representados por organizaciones agrarias, cooperativas y asociaciones de productores; y por otro, la industria. Cuando ambos grupos alcanzan acuerdos, ponemos en marcha proyectos que benefician al conjunto del sector. Cuando no existe consenso, esos proyectos simplemente no salen adelante.
En materia de bienestar animal sí existe ese consenso. Todos somos conscientes de que el bienestar animal ya no es una cuestión opcional. Es una exigencia ética y una demanda creciente del mercado. A menudo se dice que son los consumidores quienes lo reclaman, y es cierto que una parte importante lo hace. Sin embargo, quienes realmente están impulsando esta transformación son los canales de distribución y los compradores, que exigen cada vez más garantías y evidencias objetivas.
En el caso del ovino y caprino, muchas explotaciones trabajan en sistemas extensivos donde el bienestar animal podría darse prácticamente por supuesto. Sin embargo, los mercados actuales ya no se conforman con esa percepción. Hoy es necesario demostrarlo, documentarlo y certificarlo. Ya no basta con afirmar que se hacen bien las cosas; hay que poder acreditarlo.
La base de todo ello sigue siendo la definición clásica del bienestar animal establecida por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), basada en las cinco libertades: ausencia de hambre, sed y desnutrición; ausencia de miedo y angustia; ausencia de incomodidades físicas o térmicas; ausencia de dolor, lesiones y enfermedades; y posibilidad de expresar comportamientos naturales.
Lo que hemos hecho desde INTEROVIC ha sido trasladar esos principios generales a un sistema práctico y verificable. Cuando un profesional observa una explotación puede identificar intuitivamente si existen buenas condiciones de bienestar animal. Lo que nosotros hemos hecho es convertir esa percepción en un pliego de condiciones objetivo y medible.
El esquema de certificación se basa en seis grandes áreas de trabajo: alimentación, sanidad, instalaciones, manejo, comportamiento animal y gestión. Este último aspecto resulta especialmente importante. La OMSA no lo incluye expresamente dentro de sus cinco libertades, pero nosotros consideramos que una buena gestión es imprescindible para garantizar el bienestar animal de forma continuada. La formación de los trabajadores, la organización de los procesos y la correcta toma de decisiones influyen directamente en el resultado final.
Nuestro objetivo no es crear una herramienta de control o una carga adicional para el ganadero. Al contrario. Queremos que sea una herramienta útil que favorezca la mejora continua de las explotaciones y que tenga siempre presente la realidad económica y productiva del sector. El productor es la pieza fundamental de toda la cadena y cualquier iniciativa debe construirse pensando en él.
Por esa razón, todos los requisitos son objetivos, medibles y verificables. No se basan en opiniones, intuiciones o valoraciones subjetivas. Se apoyan en parámetros que pueden cuantificarse y repetirse. Un auditor que visite una explotación debe obtener las mismas conclusiones que otro auditor que la evalúe posteriormente. Esa es una de las principales fortalezas del sistema.
El esquema B+ es una certificación completamente voluntaria. Cada operador decide libremente si quiere incorporarse al sistema y asumir los compromisos que implica. A cambio, obtiene una herramienta respaldada por procesos de auditoría independientes y por organismos de acreditación reconocidos.
Existe una diferencia importante entre una simple declaración de buenas prácticas y una certificación acreditada. En algunos casos, las empresas elaboran sus propios protocolos internos y son ellas mismas quienes verifican su cumplimiento. En otros, son los clientes quienes realizan determinadas comprobaciones. Sin embargo, las certificaciones acreditadas incorporan un nivel adicional de garantía porque intervienen entidades independientes que verifican el cumplimiento de los requisitos mediante procedimientos estandarizados.
Actualmente estamos avanzando en el proceso de acreditación oficial de B+, lo que permitirá reforzar todavía más la confianza de los mercados. En este sistema, las entidades certificadoras realizan las auditorías y los organismos de acreditación supervisan que todo el procedimiento se desarrolla correctamente. Esto aporta transparencia, rigor y credibilidad a todo el esquema.
No hablamos únicamente de una etiqueta comercial. Se trata de una herramienta de evaluación externa basada en criterios objetivos y repetibles. El bienestar animal deja de ser una declaración de intenciones para convertirse en un sistema de trabajo verificable.
La certificación aporta beneficios tanto a las explotaciones como al conjunto de la cadena. En las granjas ayuda a incorporar el bienestar animal como parte de la gestión diaria, favorece mejoras sanitarias, optimiza el uso de los recursos disponibles y contribuye a mejorar instalaciones, sistemas de alimentación y abastecimiento de agua. Además, fomenta la implicación de los trabajadores y genera una documentación que permite demostrar todo el trabajo realizado.
La filosofía es muy similar a la de otros sistemas de calidad ya implantados en la industria alimentaria: registrar, documentar y verificar los procesos para garantizar que los resultados son consistentes y reproducibles. Aunque supone un esfuerzo adicional, ese trabajo termina generando valor para toda la explotación.
Desde el punto de vista comercial, la certificación permite demostrar el cumplimiento de la normativa, garantiza la trazabilidad y aporta confianza a los compradores. Además, contribuye a diferenciar los productos y a generar valor añadido en mercados cada vez más exigentes.
Uno de los aspectos más relevantes de B+ es su amplio alcance. Actualmente es el esquema específico para ovino y caprino con mayor cobertura. Permite certificar explotaciones de producción primaria, cebaderos, centros de tipificación, granjas de nodrizas, producción de leche, lana, mataderos, salas de despiece y pieles procedentes de animales certificados.
Además, estamos trabajando en nuevas líneas de actuación. Una de las próximas incorporaciones será la certificación de instalaciones de pastoreo solar. Nuestro objetivo es garantizar que las ovejas utilizadas en este tipo de proyectos se mantengan en condiciones adecuadas de bienestar animal y contribuir a dignificar tanto el trabajo de los ganaderos como el manejo de los animales.
En la actualidad trabajamos con cerca de noventa parámetros distintos que nos permiten obtener una visión completa y objetiva del funcionamiento de cada explotación. Todos ellos están diseñados para evaluar de forma rigurosa la realidad de la granja y favorecer procesos de mejora continua.
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