López-Gallego, F.1; Yepes, A2; Rodríguez, L.2, Espinosa, A.3, Rodríguez, P.L.3 y Agudo, B.4
1 CICYTEX. 06187 Guadajira, Badajoz.
2 AMBiotec. C/ Río Montiña 5, 45007 Toledo.
3 Nutrición Animal, Dpto Producción Animal, Facultad de Veterinaria, Universidad de Extremadura, 10003 Cáceres.
4 EA Group. 06700 Villanueva de la Serena, Badajoz.
ferminlopezgallego53@gmail.com
Se evaluó el uso de dos subproductos de almazara ensilados, la hoja de olivo (H) y el alpeorujo (A), como ración de volumen para ovejas merinas en pastoreo extensivo, frente a la ración convencional de heno y paja (T), durante dos ciclos productivos consecutivos (parideras de junio de 2025 y febrero de 2026). Ambos ensilados ofertados ad libitum se complementaron con libre acceso a un suplemento vitamínico-mineral-fitobiótico (RuminCube®), formulado para corregir sus principales limitaciones nutritivas. El margen bruto por oveja, entre coste de alimentación e ingreso por lechales, fue similar con ambos subproductos, aunque inferior al del testigo.
El olivar genera cada campaña grandes volúmenes de subproductos. La poda produce unos 25 kg de hoja por árbol, a los que se suma la hoja recogida en la almazara durante la limpieza de la aceituna, equivalente al 5 % de su peso (Molina-Alcaide y Yáñez-Ruiz, 2008). En los sistemas de extracción del aceite virgen de dos fases se obtiene además el alpeorujo, un material de elevada humedad que combina pulpa, piel, hueso (orujo) y agua de vegetación (alpechín) altamente contaminante. Su valorización en la alimentación de pequeños rumiantes permite aprovechar recursos locales de bajo coste y reducir la presión ambiental de su gestión, en línea con los principios de la economía circular (Tzamaloukas et al., 2021).
Su uso, sin embargo, presenta limitaciones nutritivas: bajo contenido en proteína digestible, fibra lignificada, riesgo de toxicosis por cobre en el caso de la hoja y presencia de taninos y polifenoles que reducen la digestibilidad ruminal (Yáñez-Ruiz y Molina-Alcaide, 2007). En contrapartida, ambos subproductos aportan compuestos bioactivos (oleuropeína, hidroxitirosol) y ácido oleico con efecto antioxidante (Kotsampasi et al., 2017). La respuesta animal depende del método de conservación y del nivel de inclusión en la dieta (Tzamaloukas et al., 2021): el ensilado mejora su palatabilidad y estabilidad y los convierte en un forraje disponible todo el año (Cabiddu et al., 2004), y el ensilado de torta de oliva puede incluirse hasta el 20 % de la materia seca sin comprometer la producción y mejorando el perfil lipídico de la leche (Symeou et al., 2021).
Para corregir esas limitaciones, los ensilados deben integrarse en raciones equilibradas (Molina-Alcaide y Yáñez-Ruiz, 2008). Con este fin, ambos se complementaron con RuminCube®, un pienso complementario mineral y fitobiótico de libre acceso (AMBiotec, 2024) cuya formulación responde a los puntos críticos de cada subproducto: aporta antagonistas que equilibran la absorción del cobre, relevante en la hoja de olivo; nitrógeno no proteico (urea) y melaza, que proporcionan a la microbiota ruminal el sustrato necesario para fermentar la fibra; y vitaminas A y E, que apoyan la capacidad antioxidante y la respuesta inmunitaria en los periodos de mayor exigencia, como el final de la gestación y la lactación. Su contenido en sodio actúa como limitador osmótico natural, de modo que cada oveja autorregula su consumo según sus necesidades (Boland et al., 2004).
El objetivo fue evaluar la viabilidad del ensilado de hoja de olivo y del ensilado de alpeorujo como sustitutos de la ración de volumen convencional en ovejas merinas en pastoreo extensivo, considerando su aceptabilidad e ingesta, su efecto sobre la reproducción, la condición corporal de las ovejas y el crecimiento de los corderos, y su repercusión económica, así como el papel del suplemento RuminCube® en su aprovechamiento.
Ovejas paridas consumiendo ensilado y RuminCube. Autor: F. López Gallego.
Se utilizaron tres rebaños de ovejas merinas (58 ovejas por lote) en pastoreo extensivo, con el mismo programa sanitario y carga ganadera (2 ovejas/ha), durante dos ciclos productivos consecutivos, desde la cubrición hasta el destete (Par: parideras de junio de 2025 y febrero de 2026). Los lotes (L) se diferenciaron en la ración de volumen complementaria al pastoreo (Tabla 1). El concentrado se racionó diariamente a los rebaños según las necesidades de cada fase fisiológica, mientras que la ración de volumen y el suplemento se ofrecieron ad libitum. Al final de la lactación, del predestete al destete, la tetada diaria se restringió para favorecer la ingesta de estárter por los corderos.
Los subproductos procedían de las almazaras de la cooperativa ViñaOliva S. Coop y se ensilaron en la planta de Hispano-Lusa de Biomasa (Caleya®) en microsilos experimentales de alta presión (0,8 t en A y 1,0 t en H; 290 bar), encintados con 10 capas de film de 30 µms, previa inoculación con fermentos comerciales (Lactococcus lactis, Lentilactobacillus buchneri, Lactobacillus brevis y L. plantarum) y antifúngicos (ácido propiónico y propionato amónico). El alpeorujo se ensiló con un 20% de paja. Los contenidos de materia seca (MS) considerados fueron: ensilado de alpeorujo + paja, 61,9%; ensilado de hoja de olivo, 62,6%; heno de veza-avena, 85%; paja de cereal, 95%.
En cada fase fisiológica (P) se registraron individualmente el estado corporal de las ovejas (EC) y su variación entre fases (±EC), los corderos nacidos (MN) y destetados (MC) y los pesos y crecimientos de las camadas (∑P, G). Las fases fueron: dos primeros tercios de gestación (-2g; abril/diciembre en las parideras de junio/febrero), último tercio (-g; mayo/enero), lactación hasta el predestete (a; junio-julio/febrero-marzo), destete (d; agosto/abril) y siguiente cubrición (-c; septiembre/mayo). Los consumos y rechazos se registraron diariamente de forma agregada por lote, fase y paridera.
Las variables individuales, constituyen una matriz factorial de datos de cada paridera que se analizaron mediante ANOVA factorial (L × Par), con corrección de los p-valores por correcciones múltiples, con ajuste de los valores de p por el método de Benjamini-Hochberg (FDR) (Amat, 2016), y contraste post hoc de significación estadística de comparación de medias de L dentro de cada paridera mediante el test de Tukey HSD (p < 0,05). Se realizó además un Análisis de Componentes Principales (PCA) sobre las variables estandarizadas. Las variables individuales pero acumuladas para las dos parideras, constituyen otra matriz acumulada que se analizaron mediante ANOVA lineal (L) por pruebas de Welch y Kruskal-Wallis, con contraste post hoc (p < 0,05).
Ensilado de alpeorujo y de paja. Autor: F. López Gallego.
Ambos ensilados fueron bien aceptados, se aforó un rechazo del 20 % del peso fresco. En materia fresca, su ingesta ad libitum de la ración de volumen (cV) superó a la del heno y paja del testigo un 55% con hoja y un 24% con alpeorujo (2,41, 1,93 y 1,55 kg/d en H, A y T). Expresada en materia seca, la diferencia se redujo a un ligero aumento con hoja (+8 %) y una disminución con alpeorujo (−15%) (1,51, 1,19 y 1,40 kg MS/d) (Figura 1).
El consumo de concentrado para ovejas (cPi), racionado diariamente por rebaño, fue similar en los tres lotes (331, 312 y 307 g/d), de modo que las diferencias de ingesta entre lotes se debieron a la ración de volumen. El consumo de estárter para corderos fue un 30 % inferior en el lote H y algo mayor (+4%) en el lote A respecto al testigo (136, 200 y 193 g/d en H, A y T).
La ingesta de cada subproducto varió según la fase fisiológica y la estación dentro de cada paridera (Figura 2). El ensilado de hoja se consumió más que el de alpeorujo en todas las fases de la paridera de junio y, en la de febrero, durante la gestación y la lactación hasta el predestete, mientras que fue inferior desde el predestete hasta la siguiente cubrición. El testigo no demandó ración de volumen durante la gestación, por la disponibilidad de pastos, pero sí de forma acentuada durante la lactación, mientras que las ovejas con ensilado lo consumieron de manera sostenida durante todo el ciclo: el ensilado actuó como un forraje disponible y apetecible también en los periodos de pasto abundante pero coincidentes con estados fisiológicos de altos requerimientos nutricionales y limitada la capacidad de ingestión voluntaria.
El consumo ad libitum de RuminCube® fue de 58 g/d con alpeorujo y de 54 g/d con hoja de olivo (+7%) y siguió el mismo patrón en ambos lotes y parideras (Figura 3): aumentó durante la lactación, con máximos hasta el predestete en la paridera de junio y hasta el destete en la de febrero, que es cuando la oveja afronta la mayor demanda de energía, minerales y vitaminas. Este comportamiento confirma la autorregulación de la ingesta por el sodio (Boland et al., 2004): las ovejas no consumieron el suplemento de forma constante, sino en función de sus necesidades, lo que evita tanto los excesos como los déficits.
El uso de ensilados de hoja de olivo y de alpeorujo no deterioró la capacidad reproductiva de las ovejas, evaluada como prolificidad al parto y al destete, cuando se acompañó de una suplementación vitamínico-mineral-fitobiótico (RuminCube®) en las fases que comprometen la homeostasis metabólica: la cubrición, el final de la gestación y la lactogénesis (Ataollahi et al., 2018).
El peso medio de los corderos al nacimiento (P0), al predestete (Pa) y al destete (Pd), con diferencia entre paridera (Par), no difirió entre alimentación ni su interacción (p_L>0,10; Tabla 2), al igual que los pesos de camada (∑P0, ∑Pa y ∑Pd), lo que indica que el desarrollo fetal y la producción lechera no se vieron penalizados. Sin embargo, si fueron significativas para L y Par, no para L*Par, las diferencias de crecimientos al predestete y destete (Ga-0 y Gd-a) y lactancia global (Gd-0), especialmente la depresión en el ensilado de hoja, frete al efecto moderado en el alpeorujo. Estos resultados contrastan con Aguilera et al. (1992), que incluyeron subproductos del olivo en dietas de ovejas durante la gestación y la lactación sin limitar el crecimiento de las camadas, y con la bibliografía que admite su uso en raciones equilibradas (Molina-Alcaide y Yáñez-Ruiz, 2008; Tzamaloukas et al., 2021), así como con la ausencia de efectos negativos de la hoja de olivo sobre los parámetros reproductivos (Al-Masri et al., 2023). A este resultado pudo contribuir el mayor consumo de RuminCube® en el rebaño de alpeorujo y por tanto aporte de minerales y de vitaminas A y E durante la cubrición, el final de la gestación y la lactogénesis, fases que comprometen el equilibrio metabólico de la oveja, en línea con el papel descrito en bóvidos para los compuestos fitogénicos en el estado metabólico de la madre y el vigor neonatal (Li et al., 2020; Molosse et al., 2022).
El nivel de reservas corporales no difirió entre lotes de alimentación (L) en la cubrición inicial (EC-c; p_L=0,133). A partir de ahí, el tipo de ración de volumen en la alimentación (L) la paridera (Par) y la interacción (L×Par) afectó a todas las variables de EC en las fases de gestación y lactación, y, no siendo significativa LxPar en la variación de EC en ambas fases (Tabla 2), lo que indica que el efecto de cada subproducto dependió de la estación.
Los tres lotes movilizaron reservas desde el final de la gestación hasta el destete y las recuperaron después, con mayor intensidad en la paridera de junio (Figuras 5 y 6). En la primera paridera, las ovejas con alpeorujo presentaron el mayor EC en los dos primeros tercios de gestación, pero fueron también las que más reservas movilizaron durante la lactación y llegaron al destete con el EC más bajo. Las ovejas con hoja de olivo, en cambio, fueron las únicas que ganaron condición corporal al final de la gestación, mantuvieron niveles más estables durante la lactación y, tras el destete, recuperaron mejor sus reservas, hasta terminar el estudio con el EC más alto. El ajuste polinómico de tercer grado confirma un nivel medio de EC superior en el lote H a lo largo de todas las fases fisiológicas.
Ensilado de hoja de olivo. Autor: F. López Gallego.
El menor crecimiento con hoja de olivo coincidió con la fase de restricción de la tetada y con un menor consumo de estárter por parte de sus corderos. Una hipótesis es que las ovejas priorizaran sus reservas frente a la producción de leche, como se ha descrito ante dietas voluminosas de menor densidad energética (García-Rodríguez et al., 2020). El alpeorujo, más rico en grasa residual, pudo aportar directamente grasa láctea o sea una mayor densidad energética que favoreció la producción de leche y el crecimiento de los corderos a costa de movilizar EC de la madre, como se evidenció en su bajo ECd al destete, en línea con el aumento de la producción lechera observado con un 20% de orujo en la dieta (Chiofalo et al., 2004) y con la revisión de Tzamaloukas et al. (2021).
Referencias bibliográficas
A disposición de los lectores en el correo electrónico del autor.
Cabraespaña, noticias diarias sobre el mercado nacional e internacional del caprino, investigación ganadera, alimentación y sistemas de manejo.