“Existen conocimientos y recursos tecnológicos para reducir la contaminación ambiental de las granjas”

Entrevista a los Servicios Técnicos de Alltech y de Alltech Eco2

01/07/2021
Determinados ámbitos de la sociedad lanzan desde hace algún tiempo acusaciones a la ganadería de ser un factor importante en la emisión de gases de efecto invernadero. Aunque esas afirmaciones no se corresponden con la realidad, especialmente en el caso de los pequeños rumiantes, existen diversos recursos tecnológicos que pueden ayudar a tomar decisiones para reducir la contaminación ambiental de las explotaciones.
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Algunas voces que influyen en la opinión pública acusan a la ganadería de ser uno de los principales causantes del cambio climático. ¿Tienen sentido esas afirmaciones? ¿Están basadas en hechos objetivos?

La verdad es que carecen de sentido. Hemos de reconocer que la sociedad se ha vuelto sensible al calentamiento del planeta y sus consecuencias, que, como cualquier problema desconocido, genera preocupación. El asunto es impactante, pero requiere de un tratamiento informativo didáctico y coherente, que haga comprender a las personas cuáles son las causas del problema y cuáles las posibles soluciones.

En este sentido, ¿cuáles son las últimas investigaciones científicas que se han realizado sobre la aportación de la ganadería a los gases de efecto invernadero? ¿Cuál es su importancia en comparación con otros sectores económicos?

A raíz de la identificación del problema han surgido muchos estudios e investigaciones que tratan de concretar y ponderar las diferentes fuentes de emisión y como se interrelacionan entre ellas. Distintos organismos internacionales concluyen que la agricultura y ganadería representan entre un 8% a un 11% de las emisiones de gases efecto invernadero inducidas por el hombre. La producción de energía es responsable de un 33% de las emisiones; el transporte es responsable de un 28% de dichas emisiones, al que sigue la industria, responsable de un 20% de aquellas. Nuestro sector no constituye, por tanto, el mayor foco de emisión de gases efecto invernadero, lo cual no significa que no pueda poner en marcha acciones que permitan una reducción de estas y contribuir a la mejora de la situación global.

Y en el caso de los pequeños rumiantes, ¿qué importancia tiene respecto a otros subsectores ganaderos?

Antes de nada, hemos de explicar que, para tener una medición objetiva de los gases de efecto invernadero, y que la misma permita realizar comparaciones entre sectores y subsectores, hemos de considerar una unidad patrón de medida. Ya existe una unidad de medida homologada; ese es el CO2, expresado en g/litro de leche o en g/kg de carne. Cuando hacemos una valoración global de las emisiones que los distintos sectores ganaderos representan en el contexto mundial observamos que, en su conjunto, la ganadería es responsable de la emisión de más de 7 millones de toneladas de CO2 equivalente. De las mismas, la producción de vacuno de carne representa un 35%, el vacuno lechero un 30% y los pequeños rumiantes un 6,7%, por debajo de las emisiones procedentes de la producción porcina y de la avicultura.

¿Es necesario que el sector se abra más a la sociedad para informar sobre sus beneficios en el plano ambiental? ¿Cómo?

Claro, sí, es necesario. La sociedad cada vez está más polarizada a la residencia en grandes metrópolis, alejadas del campo y de la actividad agroganadera. Cada vez es más ignorante de la vida rural y, sobre todo, del trabajo que agricultores y ganaderos realizan para satisfacer las necesidades de aprovisionamiento de alimentos.

¿Qué aportes beneficiosos tiene la ganadería para combatir el cambio climático? ¿Cuáles son los más interesantes?

Lo que sucede realmente es que en una ganadería se realizan actividades que generan, que dan origen, a la emisión de gases de efecto invernadero; esta es la parte que pudiésemos decir, negativa. Pero también hay otras actividades que suponen el secuestro o la utilización de aquellos gases o de carbono, que permiten una reducción de la huella de carbono. En todo caso, y puesto que la mayoría de las emisiones proceden de la alimentación de los animales y de los procesos entéricos, los técnicos deben saber que existen conocimientos y recursos tecnológicos que posibilitan reducir las emisiones de metano, la contaminación mineral de los suelos y mejorar la utilización del agua. Estas pautas, junto con el incremento de la eficiencia productiva, constituyen hoy en día caminos de mejora para reducir la contaminación ambiental de las granjas.

¿Es el concepto de Granja Circular uno de los caminos más interesantes que puede tomar la ganadería para aportar beneficio ambiental? ¿En qué debe basarse esa economía circular?

El concepto de Granja Circular busca lograr el menor impacto posible en el medio ambiente, combatiendo la contaminación y el desperdicio de nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, implementando métodos y nuevas tecnologías como GPS, sensores, imágenes satelitales, drones, TIC y robótica. Hay un cambio en la forma de ver las cosas, afirman los investigadores. El pensamiento dominante en el siglo XX era que podíamos controlar todo mediante el uso de fertilizantes artificiales, pesticidas y maquinaria. Ahora, somos cada vez más conscientes del hecho de que todo está interconectado dentro de los sistemas naturales. Y en este sentido, los planteamientos pasan por el aprovisionamiento de proximidad respecto de insumos para las granjas, la utilización de energías limpias y la implantación de todas aquellas prácticas que combinen eficiencia productiva y sostenibilidad.

¿Están dispuestos los consumidores a recompensar con un mayor precio los esfuerzos de los ganaderos para mejorar la gestión ambiental? ¿Es interesante contar con algún sistema de certificación?

Quizás sea pronto para evaluar esta circunstancia, aunque es evidente que la consciencia del consumidor se ha ido modulando progresivamente hacia una valoración positiva de cualquier iniciativa orientada al cuidado del planeta. Pero no olvidemos que ya tenemos experiencia en otras propuestas, surgidas en épocas anteriores, que trataban de hacer comprender a los consumidores los esfuerzos de los productores por ser transparentes, cuidar el bienestar animal, cuidar y vigilar la seguridad alimentaria. El resultado final no ha significado una revalorización del producto ganadero, sino que dichas prácticas se han convertido en prácticas de obligado cumplimiento. Y finalmente, respecto de la compensación económica que puedan percibir los ganaderos, no debemos olvidar los condicionantes recogidos en la PAC, ligados a la producción agroganadera sostenible para tener derecho al cobro de ciertas subvenciones.

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