España mantiene en 2026 la estrategia frente a la lengua azul que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) introdujo en 2025 tras la expansión de varios serotipos del virus por gran parte del territorio peninsular. El modelo sanitario consolida un enfoque basado en la protección clínica de los rebaños mediante vacunación voluntaria y en una mayor flexibilidad para los movimientos de animales. El objetivo es reducir el impacto sanitario de la enfermedad sin paralizar la actividad ganadera en un contexto epidemiológico complejo.
La estrategia nacional frente a la lengua azul en 2026 no introduce cambios sustanciales respecto al planteamiento aplicado durante 2025, sino que consolida el enfoque adoptado el pasado año tras la expansión del virus por buena parte del territorio español y la detección simultánea de varios serotipos.
El documento estratégico elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) establece que el objetivo principal sigue siendo minimizar el impacto sanitario y productivo de la enfermedad, manteniendo al mismo tiempo la viabilidad económica de las explotaciones ganaderas y evitando restricciones excesivas en los movimientos de animales.
Este planteamiento se adoptó en 2025 ante una situación epidemiológica especialmente compleja, caracterizada por la circulación simultánea de los serotipos 1, 3, 4 y 8 del virus de la lengua azul, algo inédito hasta entonces en España.
La presencia de varios serotipos dificultó la aplicación de campañas obligatorias de vacunación y complicó la gestión de las zonas restringidas, por lo que el MAPA optó por un modelo más flexible centrado en la protección clínica de los rebaños.
Uno de los pilares de la estrategia que se mantiene en 2026 es la vacunación voluntaria frente a los serotipos presentes, una decisión que se adoptó en 2025 para facilitar la adaptación de las explotaciones a una situación epidemiológica cambiante.
De esta forma, corresponde a los titulares de las explotaciones, junto con sus veterinarios, decidir la vacunación de los animales en función del riesgo sanitario de cada zona y del sistema productivo.
El objetivo es proteger a los animales frente a la enfermedad clínica, especialmente en especies sensibles como ovino y bovino, en las que los brotes pueden provocar pérdidas productivas importantes y mortalidad en los casos más graves.
Aunque la vacunación no es obligatoria en gran parte del territorio peninsular, las autoridades sanitarias siguen recomendando su aplicación en las zonas con mayor circulación del virus.
Otro de los aspectos clave que se mantiene en 2026 es la flexibilización de los movimientos de animales dentro de las zonas afectadas, una medida que se introdujo en 2025 para evitar bloqueos comerciales en el sector ganadero.
En este contexto, los movimientos de animales sensibles dentro de zonas sin estatus sanitario pueden realizarse sin necesidad de vacunación obligatoria previa, siempre que los animales no presenten signos clínicos compatibles con la enfermedad.
Mientras que gran parte del territorio peninsular se encuentra actualmente en zonas sin estatus sanitario, los territorios insulares pueden aplicar estrategias más estrictas.
Baleares continuará con el objetivo de erradicar los serotipos actualmente presentes y vacunación obligatoria, y Canarias se mantiene por el momento sin circulación, por lo que se establecerán protocolos de movimientos a las islas desde la península en los próximos meses.
El documento recoge que está prevista en los próximos meses una modificación del Reglamento 2002/2020 donde se establecerá la notificación obligatoria del primer foco de lengua azul detectado por serotipo y provincia. Está prevista, asimismo, la modificación de los Reglamentos 689/2020 y 688/2020, que recogerán los requisitos de movimiento aplicables.
Los requisitos para el movimiento intracomunitario quedarán a partir del 15 de julio de 2026 ligados a la ausencia circulación en un radio de 150 kilómetros, o bien a la vacunación de los animales frente a los serotipos circulantes en ese radio de 150 kilómetros. Teniendo en cuenta que el periodo estacionalmente libre (PEL) también podrá ser aplicable para aquellos países que así lo declaren.
El MAPA señala que los laboratorios fabricantes continúan haciendo un importante esfuerzo en el desarrollo, adaptación y suministro de vacunas frente a los serotipos circulantes, especialmente frente al serotipo 3. Durante los últimos meses se ha trabajado intensamente en la mejora de las formulaciones disponibles y en el incremento de la capacidad de producción para garantizar el abastecimiento al sector.
Asimismo, próximamente estará disponible una vacuna trivalente frente a los serotipos 1, 4 y 8, que permitirá facilitar y optimizar los programas vacunales en aquellas zonas donde estos serotipos circulen simultáneamente.
La planificación vacunal deberá garantizar que la inmunidad esté plenamente establecida antes del inicio del periodo de actividad del vector.
Con carácter orientativo, se recomienda que los animales estén correctamente vacunados, como fecha límite, entre los meses de abril y mayo.
En aquellos casos en los que se contemple una pauta anual con dos administraciones, podrá considerarse:
“La vacunación generalizada constituye el único mecanismo eficaz para alcanzar niveles adecuados de inmunidad colectiva, reduciendo de forma sustancial la circulación del virus y la magnitud de los brotes. Un elevado nivel de cobertura vacunal disminuye la probabilidad de transmisión y atenúa el impacto sanitario y económico de la enfermedad a escala territorial”, concluye el documento.
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